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Alertan que por el deshielo del Ártico se liberarían toneladas de gas cancerígeno a la atmósfera

03/05/2022

Alertan que por el deshielo del Ártico se liberarían toneladas de gas cancerígeno a la atmósfera

Un grupo de científicos de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, descubrieron que el deshielo del permafrost, una capa de superficie terrestre que se encuentra congelada ininterrumpidamente, del Ártico puede liberar toneladas de un gas radiactivo de origen natural que no tiene olor ni visibilidad, pero que es altamente cancerígeno.

Según sostienen los investigadores, “el radón es un gas radiactivo natural que provoca aproximadamente una de cada diez muertes por cáncer de pulmón, con tasas de mortalidad sustancialmente más altas en las comunidades subárticas”.

En esa misma línea, el autor principal del estudio, Paul Glover, explicó que este vapor es la segunda causa de cáncer de pulmón luego del tabaquismo. “El radón provocaría una de cada diez muertes relacionadas a este tipo de cáncer, principalmente en fumadores, como lo es el 44 por ciento de la población subártica”, detalló.

Además, explicaron que actualmente este gas no es una gran amenaza para la salud de las personas debido a que la mayor parte se encuentra detenido por el permafrost, pero el deshielo debido al cambio climático alertara a los investigadores.

Los científicos analizaron filtraciones del gas radón a través del suelo y señalaron que las radiaciones aumentaron en los últimos 15 años debido al descongelamiento del 40 por ciento de la capa, solo en este último periodo.

Glover advirtió que el permafrost es importante porque no solo retiene al gas radón, sino que también limita al calentamiento global ya que tiene “implicaciones significativas para la provisión de salud, los códigos de construcción y los consejos de ventilación”.

Así mismo, el académico detalló que “un escape inesperado de radón podría representar un peligro para la salud”, sino se toman medidas de prevención y asistencia.

A su vez, explicó que el activo “puede generar una columna de gas radiactivo dentro de los edificios que tardaría varios años en alcanzar su punto máximo y muchos más en disiparse”, afectando no solo a quienes habitan la Región Circumpolar del Ártico, sino a todo el conjunto planetario.