Espectáculos

A 20 años del infartante baile de Salma Hayek en "Del crepúsculo al amanecer" | El video

22/01/2016

A 20 años del infartante baile de Salma Hayek en "Del crepúsculo al amanecer" | El video

Cuando termina la actuación de Salma, Quentin Tarantino (esta vez como actor), con la boca abierta, se deja caer sobre su silla, extasiado. Acaba de pasarle un tráiler por encima. Si la cámara enfocara en ese momento al patio de butacas, la mayoría de los espectadores, hombres, mujeres, homosexuales, heterosexuales… todos tendrían la misma reacción de Tarantino.
Esos fueron, seguramente, los cuatro minutos más eróticos de la historia del cine comercial moderno. O, al menos, uno de ellos. Y eso que la protagonista, por aquel entonces con unos lozanos 29 años, estaba pasando un mal rato justo cuando la rodaba.
From-Dusk-Till-Dawn-Screencaps-salma-hayek-23091208-1280-800La actriz mexicana tiene una fobia atroz a las serpientes, aunque resulte difícil de creer viendo su baile sexual con una pitón enroscada en Abierto hasta el amanecer, la película dirigida por el cineasta Robert Rodríguez, que se estrenó en enero de 1996.
Su pánico por el reptil le llevó a rechazar inicialmente el papel de Satánico Pandemonium, pero Quentin Tarantino, que además de actuar era el guionista, tuvo la audacia de mentirle diciéndole que Madonna estaba a punto de aceptar el papel.
Para hacer el papel, Salma se sometió a dos meses de tratamiento de hipnosis para prepararse mental y físicamente para enfrentarse a la serpiente. Tarantino tenía claro que quería a Salma Hayek. Le gustó tanto cuando la vio en «Desperado», que cambió la primera versión del guion.
La sensual bestia asesina se llamaba Blonde Death (Muerte Rubia), pero Salma era todo lo contrario a una rubia. Así que llamó al personaje Satánico Pandemonium.
882399_636096006469279_3190771652051401870_o
Una vez controlada su fobia a las serpientes, la actriz esperaba las instrucciones del director. Pero Robert Rodríguez se limitó a dar solo una indicación: enróscate esa pitón amarilla de casi tres metros y medio y déjate llevar por la música. Así, sin coreografía ni ensayo previo. Por eso, describe la experiencia como «un ritual de comunión espiritual entre la serpiente y yo».
Mirá el video.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.